La imagen se revela y en ocasiones hasta se rebela. La empujamos, la intuimos y perseguimos, la reconocemos donde apenas se vislumbra, la construimos en esa ilusión de apariencia, de proyección, de designio, de relato. Quizás debiéramos entender que la destrucción está inscrita en su condición, que su fragilidad y pobreza le da sentido, más allá de intentar su fijación.
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Sólido que se funde en el aire.
Exposición individual. Espais Volart. Fundació Vila Casas.
Septiembre del 2025 – marzo del 2026
El trabajo artístico de Toni Giró, bajo la apariencia de un eclecticismo desbordante, se distingue por el cultivo profundo de una teoría crítica disidente. Se trata de una producción que se inserta en el mundo turbulento y cambiante del “fin de la historia” que nunca tuvo lugar. Durante más de tres décadas, el artista ha tenido la sagacidad de captar la mutación posmoderna mediante la generación de dispositivos y escenarios de pensamiento que inciden en las paradojas, contradicciones y carencias de los “mundos de vida” en una época que se experimenta como un presente continuo inabarcable.
Este universo creativo se fundamenta, pues, en un despliegue estético amplio y variado, que se sustenta en unas capacidades artesanales altamente dotadas. Sin embargo, las habilidades en la ejecución formal de las obras no tienen como resultado unos gadgets ensimismados. Por el contrario, el formalismo es inseparable de una manera de hacer contextual, a veces performática, en la que las obras actúan como prótesis que abren senderos de reflexión contestataria.
Frente al agobio y la aceleración rampante del flujo ininterrumpido de imágenes y mercancías, estas producciones artísticas se fundamentan, por una parte, en un uso irónico y simbólico de la trampa como autodefensa y distanciamiento y, por otra, en una perspectiva benjaminiana de la obsolescencia como catalizador de un cuestionamiento del mainstream imperante. El arte, de la mano de Toni Giró, es una operación intelectual insurgente que huye del panfleto, pero que no renuncia a la política y la impugnación de la pasividad consensual.
Jordi Font y Agulló
historiador y comisario de exposiciones
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Revelaciones 2013-2019
Exposición individual en El quadern robat
15 de Noviembre de 2022 – 10 de marzo del 2023
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Las situaciones límite son aquellas en las que ninguna medida permite resolverlas. En la filosofía existencial de Carl Jaspers, el ser humano llega a sus propios límites a través de la experiencia del sufrimiento, de la culpa, del destino, de los estragos provocados por luchas infructuosas y por la falta de confianza en el mundo. Jaspers fue el primero en utilizar este concepto en términos filosóficos en 1919, y desde entonces –de hecho a lo largo de toda la historia de la humanidad–, el ser humano ha tenido que transitar por infinidad de situaciones límite, y es en ese tráfico que se pueden producir cambios, bien avances, bien retrocesos. Thomas Hobbes, en su Leviathan, expuso los cimientos del estado moderno. Un estado donde la ley civil rige la sociedad para ejercer el control, pero el derecho de unos contradice el de otros, lo que aboca irremisiblemente al conflicto. La sociedad, basada en la competencia y la exclusión, pretende mantener la cohesión a través de un estado policial que defiende por encima de todo los intereses privados, desintegrando los vínculos comunitarios. Sin lugar a dudas, la imagen de un coche en llamas es un exponente de primer orden de una situación límite: se quemaron coches en Francia en las revueltas de 1981 en los suburbios de Lyon, y en las revueltas sociales del 2005, que empezaron en París y se extendieron rápidamente a otras ciudades de Europa. Pero más allá de eso, la imagen de un coche en llamas es un símbolo capaz de modificar nuestro estado de ánimo y situarnos de inmediato en una zona de peligro, en la conciencia de haber llegado a una situación límite.
Precisamente, los protagonistas de la serie Revelaciones de Toni Giró son coches en llamas. Se trata de una serie inédita, realizada entre el 2013 y el 2019. Giró se sitúa al borde del abismo, absorto en una imagen que le genera repulsa, pero que a su vez le atrae irremisiblemente. Se trata de la seducción de la esquina oscura, que, utilizando mecanismos perversos, hace que la gente condene la quema de coches, pero no se cuestione los hechos que la han provocado. Y ésta es la perversión del sistema, que utiliza la violencia que genera para justificarse y por tanto, perpetuarse. Por eso, en esta serie de dibujos, técnica y temática se fusionan: el claroscuro que consigue trabajando el polvo de grafito con las manos, trapos o gomas de borrar, subraya la ambigüedad moral de los efectos de las situaciones límite. Son dibujos que no describen sino que interpretan.
Toni Giró (Barcelona, 1966) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona. Su obra ha podido verse en Barcelona, Berlín, Copenhague, Praga, Madrid, Montpellier, Nueva York y Valencia, entre otras ciudades. Entre sus exposiciones más recientes destacamos Nada es posible, todo se mueve en el Centro de Lectura de Reus (Tarragona), y El obsoleto absoluto en Can Manyé, Espacio de Arte y Creación, Alella (Barcelona) en curso desde el 4 de noviembre de 2022.
El quadern robat
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Punt crític, el zenit, un breu minut de plena possessió de les formes. L'agulla de la bàscula tremola imperceptible. El correcamins persegueix el seu destí.


