Après nous, le déluge

– 2023. Sólido que se funde en el aire
Exposición individual
Fundació Vila Casas. Barcelona

Carboncillo y negro de Siberia sobre papel Waterford Sanders de 300 g

4 cuatrípticos formatos pe 2 piezas de 75,5 x 213 i 2 de 75,5 x 153 cm cada uno

Esta serie constituye una aproximación al pathos y gestualidad propios de la figura humana en momentos de alta tensión emotiva. Los personajes retratados en su paroxismo son agentes de bolsa captados durante distintos episodios de crisis. La coreografía gestual y las expresiones de manos y caras se intensifican al flotar los personajes sobre un denso fondo negro que les aísla de cualquier contexto, por lo que sólo podemos especular sobre los motivos de sus exageradas dramatizaciones por los indicios de su indumentaria.

El régimen de representación de los períodos del Renacimiento y el Barroco se encarna en las figuras de santos y mártires, se actualiza en este caso, al sustituir a los personajes provenientes de los relatos religiosos por brokers que proyectan su fe en misterios y lógicas intangibles: la economía altamente financiera y algorímica de nuestro tiempo. Estas figuras, en su aislamiento y pese a compartir el espacio de representación, el encuadre del formato y la seriación del conjunto, visibilizan la paradoja del poder: su potencial ejercicio no las exime de la soledad; asimismo pone en evidencia la absurdidad del sistema económico actual, diseñado para autogenerarse y adaptarse automáticamente, sin tener en cuenta su lógica depredadora y su capacidad destructiva para las condiciones posibles de futuro.

El título de la serie cita literalmente unas palabras atribuidas a Madame Pompadour y dirigidas a Luis XV, su amante, tras la batalla de Rossbach, invitándole a no pensar en las consecuencias y el drama de esa derrota. Éste fue un refrán muy extendido en aquella época, que promovía el dispendio exagerado y la entrega de la sociedad aristocrática a todo tipo de placeres desenfrenados a finales del Antiguo Régimen, sin pensar en el futuro y de espaldas a los ecos revolucionarios de cambio de paradigma social, que ya sonaban.